12 de diciembre de 2019

Casi todo igual


La indiferencia me brindó un cálido recibimiento en Austria. Fue en uno de esos puentes fijados en el calendario para aflojar las cadenas del trabajador. Esparcimiento en el que gastar los últimos céntimos del salario. Los algoritmos de los buscadores de vuelos propusieron Viena como destino. Las plataformas destinadas a compartir alojamientos turísticos ofrecían un techo económico. Me proponía explorar culturas recónditas, conocer diferentes formas de relacionarse, rastros de civilizaciones extintas, perderme en calles limitadas por arquitecturas medievales y rodearme de desconocidos que se comunicaran en un idioma indescifrable para mis oídos. Quizá pequé de idealista.

4 de diciembre de 2019

El Rey de las Tabernas


Hasta entonces no sabía cuál era el verdadero nombre del ‘Rey de las Tabernas’. Acudía puntual a la hora en que abrían los bares y desaparecía cuando estos echaban el cierre. Un traje elegante de color negro, una corbata sobria y un juego de zapatos relucientes componían su inamovible vestimenta. Al concluir su consumición, abonaba su cuenta y la del resto de parroquianos. Nunca supimos a qué se dedicaba, si estaba casado o dónde vivía. No acostumbraba a hablar de sí mismo. El Rey prefería dirigir la conversación hacia el último partido del Valencia, las golferías del hijo del alcalde o la fluctuación del valor de la chufa.

29 de noviembre de 2019

La matanza del artista


Me revolvía entre la gloria y la decadencia sobre un lecho de escombros y pomposidad. La ensoñación de entregar mi existencia al arte tocaba a su fin cuando un halo de realidad certero me atravesó.
Con mi última exposición se me antojaba haber alcanzado el culmen de mi carrera. Creía que hasta el más ignorante en la especialidad podría valorar la contundencia y el riesgo de mi obra. Recreé con barro todas las vísceras del cerdo: corazón, pulmones, esófago, gañotes, sesos, riñones, hígado y bazo. En mis tallas pretendía dejar patente un fondo maduro, un estilo reconocible y a la vez salvaje. Excepto el día de la inauguración, a la que acudieron algunos indigentes atraídos por los chuscos de pan y el vino peleón del piscolabis, sólo se congregaron un puñado de visitantes engañados por la guía de ocio local. No hubo ni rastro de galeristas, coleccionistas, curiosos, ladrones de arte, jubilados o excursiones escolares.

28 de noviembre de 2019

Falaz Navidad en Papenfuss


Me alegra anunciar que mi relato Falaz Navidad, que podéis encontrar de inmediato, ha sido seleccionado para el magnífico Especial de Navidad de Papenfuss. Está disponible en los mejores rincones de Valencia y en formato electrónico en el siguiente enlace. 'Feliz Navidad a todo el mundo!'

22 de noviembre de 2019

Arroz Congrí

En ocasiones, el hambre feroz precede a un empacho de terribles consecuencias. Ella desprendía el aroma que sólo los fogones experimentados pueden exhalar después de preparar potaje. Su sabor era el de un mango en el punto exacto de maduración, empapando de almíbar su tez pajiza. El dulzor físico contrastaba con la acidez que envolvía a su exótica personalidad. El día después de conocerla, me sorprendió con un mensaje que decía “además de instructora de meditación, soy detective aficionada y quiero descubrir cómo combinan tus especias con las mías”. Sólo la falta de alimento para el alma podría explicar el desliz, la sed insaciable para la cual no existe jugo que la calme.

17 de noviembre de 2019

¡A por el bote, oé!


En la noche del domingo pasado, frente a la sede de un partido que se define como muy español, una masa excitada de seguidores gritaba "Un bote, dos botes, español el que no bote". Tras dar cuenta del error de sintaxis, los cánticos se tornaron hacia un inquietante "A por ellos, oé", en el cual no quedaba claro a quién querían hacer referencia con ellos. A pocos kilómetros de distancia, en la sede del partido ganador, el ambiente no difería mucho. Una multitud contenida de simpatizantes coreaba "Con el de la iglesia sí, con el veleta no", mientras su líder trataba de acallarlos demostrando, más si cabe, una insólita pericia por evidenciar su torpeza.

12 de noviembre de 2019

Sueños fritos

Ayer soñé que era una croqueta de puchero. Estaba hecho de hilos de pollo, tropezones de garbanzos y restos de tocino. Mi creador, el que me había cocinado en una sartén de aceite hirviendo, me servía en una bandeja junto con otros hermanos croquetas. Mi aspecto era inconfundible: tenía el cuerpo cubierto de costras negras por haberme frito de más. Con preocupación observé cómo el resto de croquetas desaparecían entre gritos de horror y yo permanecía sobre la bandeja. Nadie me comió y acabé en la nevera tiritando de frío. Cuando desperté del sueño, no sabía si meter mi cabeza en el microondas o lanzarme al contenedor de residuos orgánicos.

Por eso, en solidaridad con su terrible destino, he tomado una decisión: lloraré de cínica rabia cuando vuelva a devorar a una de mis deliciosas compañeras.

9 de noviembre de 2019

Monstruos


Se pueden adormecer, enjaular o anestesiar, pero los monstruos que atesoramos en el interior no mueren jamás. Todo ocurrió en la noche de nuestro octavo aniversario de boda. Adrián absorbía todo el tiempo y consumía cualquier expectativa más allá de trabajar, vestirlo, asearlo, llevarlo y traerlo de urgencias y comprobar cada diez minutos que dormía o que seguía con vida.

5 de noviembre de 2019

El Club De La Lucha - Chuck Palahniuk

No tengo reparo en admitir que soy un completo ignorante de las referencias de la cultura contemporánea. No he visto ni una entrega de la saga de 'Star Wars', no he leído a Tolkien, ni tampoco he escuchado ninguna canción de Coldplay. Quiero pensar que estas influencias fueron sustituidas por 'El Milagro De P. Tinto', los libros de Dulce Chacón y la adrenalina de Barricada. Sin embargo, me niego a ser esclavo de la autenticidad y la marginación cultural. Por eso, me lancé al rin de El Club De La Lucha, novela de culto internacional.

30 de octubre de 2019

El Vuelo Del Vencejo


Ayer mi agenda había una cita marcada en rojo. Como aspirante a malabarista de las palabras, acostumbro a hacer acopio de certámenes literarios en los que presentar mi candidatura. A pesar de la torpeza y la falta de talento, he cosechado una colección de historias que adapto a conveniencia de las bases. Sin embargo, hay una modalidad alternativa que también ocupa mi tiempo y descarría mis esfuerzos: los certámenes de temática específica o también conocidos como la selva. En ellos anidan elefantes, hienas, leones, chimpancés, oasis y excursionistas incautos como yo. Un ejemplo ilustrativo es el concurso de microrrelatos convocado por una multimillonaria petrolera para concienciar sobre el cambio climático y la desigualdad; o el certamen de relatos para patrocinar el jamón de Teruel, cuyo premio consiste en adoptar a un cerdo vietnamita.